Barack Obama presenta un plan para recortar las emisiones de carbono en un 32% en 2030

Miércoles 05 | 08 | 2015

EEUU se apunta al carro de la lucha contra el cambio climático. En su momento fue el cepresidente de Bill Clinton, Al Gore, quien enarboló el movimiento contra el calentamiento global y ahora Barack Obama ha presentado su “Clean Power Plan”, un plan para recortar las emisiones de carbono en un 32% en 2030 respecto a los niveles de 2005, un 9% más que en propuestas previas.

“El cambio climático no es un problema para otra generación, es un problema de ahora. El cambio climático es un problema para la economía, para la seguridad y para la salud. No es una opinión, es un hecho”. Así comienza el vídeo que ha difundido el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, con su plan para luchar contra “la gran amenaza” del cambio climático, alertando de que “somos la última generación con capacidad para hacer algo”. “Los niveles de dióxido de carbono, que es lo que calienta nuestra atmósfera, son los mayores de los últimos 800.000 años, y como consecuencia directa el ratio de asma se ha triplicado en las últimas tres décadas”.

“Hemos sido la primera generación en sentir el impacto del cambio climático y somos la única que puede hacer algo (…) Es el momento de dejar la mejor herencia a nuestros hijos porque solo tenemos una casa, solo tenemos un planeta, no hay plan B”, ha esgrimido.

Estados Unidos quiere asumir un papel de liderazgo mundial para que las principales economías del mundo avancen en la lucha contra el calentamiento del clima y unir en una acción global a todos los países a través de las negociaciones internacionales sobre el clima. La próxima Cumbre de París promete ser muy movidita.

Para ello propone movilizar recursos financieros para la lucha el cambio climático, mejorar los compromisos multilaterales con las principales economías, negociar el libre comercio de bienes y servicios ambientales a nivel mundial, reducir las emisiones derivadas de la deforestación y la degradación forestal, luchar en un plazo corto de tiempo para eliminar los gases contaminantes de la atmósfera, ampliar el uso de energía limpia y reducir el desperdicio de energía, ampliar la cooperación bilateral con las principales economías y que el sector público promocione la financiación del desarrollo de las energías renovables.

El problema que se presenta con este plan es que llega un poco tarde para la Administración Obama, porque todas sus medidas se tendrán que poner en práctica con otro presidente en la Casa Blanca. Los Estados no tienen que presentar planes definitivos de cómo van a cumplir con las normas hasta 2018, y algunas de sus medidas no entrarán en vigor hasta 2022.

Por otro lado, según Greenpeace, en palabras de la directora de la oficina de EEUU, Annie Leonard, “si la Administración de Obama quiere realmente dejar un legado climático positivo y un planeta habitable para nuestros hijos, debería abandonar las prospecciones y la minería de combustibles fósiles en terrenos públicos, así como rechazar los peligrosos planes de Shell para perforar el Ártico”.

Pese a todo, no queda duda de que Barack Obama ha abierto un melón hasta ahora virgen, pese a las alertas de la comunidad científica internacional en las últimas décadas. Para José Luis García Ortega, responsable del Área de Cambio Climático-Energía de Greenpeace España, “se marca un punto de inflexión porque hasta ahora no se daba por aludido en cuanto a asumir compromisos. Es un mensaje al resto de la comunidad internacional y rompe, por fin, una situación de atasco permanente que no dejaba avanzar.”

Fuente: Energy News