Energías Renovables

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Jueves 11 | 02 | 2010

Se organiza una campaña de recogida de firmas para alcanzar una mayor seguridad de las inversiones fotovoltaicas

D. Eduardo Soler Tappa, Abogado del Estado, Jefe en la Secretaría de Estado de Energía del MITyC, nos explica que se pueden alterar o modificar de forma retroactiva los derechos económicos reconocidos en las primas fotovoltaicas. D. Eduardo Soler Tappa, Abogado del Estado, Jefe en la Secretaría de Estado de Energía, del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, partiendo del particular caso de las instalaciones de producción de energía eléctrica y de la modificación de su regulación acaecida en el año 2007, ha realizado Informe legal en el que analiza la incidencia que una modificación normativa y su retroactividad puede tener en los supuestos en que se alteran o modifican derechos económicos reconocidos, así como sus implicaciones con el principio de seguridad jurídica.

A la vista de este artículo de carácter jurídico que afirma que de forma retroactiva se pueden modificar los derechos reconocidos por la prima fotovoltaica, y en apoyo del sector fotovoltaico, nos hemos propuesto crear una campaña de recogida de firmas que finalizará el próximo día 15 de marzo de 2010, cuyo resultado se presentará ante el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, para solicitar se garanticen los derechos adquiridos conforme marco legal retributivo por los productores fotovoltaicos, (primas fotovoltaicas).

Los cimientos del sector fotovoltaico se sustentan en la necesaria seguridad jurídica; sin estos cimientos nos encontramos ante un "castillo de naipes" cuyo desarrollo o crecimiento no es importante si la base del mismo o sus muros de carga, pueden en cualquier momento "caer".

 
I. INTRODUCCIÓN

El fin de la regulación del régimen especial es fomentar la producción de energía eléctrica a partir de fuentes de energía renovable y de tecnologías de cogeneración de alta eficiencia, y así alcanzar los objetivos previstos en el Plan de Fomento de la Energía Renovables en España 2000-2010, y en el Plan de Acción 2005-2007, donde se plantean las líneas prioritarias contempladas en la Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética en España 2004-2012.

Para ello, la Ley del Sector Eléctrico estableció el derecho de las instalaciones del régimen especial (energía solar, eólica, etc.) a percibir una retribución superior a la que perciben las de régimen de producción ordinaria o convencional (como la energía nuclear, carbón, etc.) de forma que obtuvieran una rentabilidad razonable.

1. El Real Decreto 436/2004

Sin ahondar en los detalles de una regulación superespecializada puede decirse que el RD 436/2004 fue la norma que regulaba las instalaciones de régimen especial, señalando el mismo que estaban incluidas en el régimen especial de producción de energía eléctrica aquellas instalaciones renovables, de cogeneración y aquellas de consumo de residuos no renovables, con una potencia inferior a 50 MW. Estas instalaciones, a diferencia de las instalaciones convencionales u ordinarias, no están obligadas a participar en el mercado de producción eléctrica, y pueden ceder toda su producción a la red de la distribuidora más próxima, percibiendo por ello una retribución fija (o también llamada tarifa regulada) por cada kilowatio (kWh) generado. Pero si voluntariamente deciden participar en el mercado de producción, reciben entonces la retribución que obtengan en el mercado más una prima o incentivo.

Es decir, el RD 436/2004, de 12 de marzo, por el que se establecía la metodología para la actualización y sistematización del régimen jurídico y económico de la actividad de producción de energía eléctrica en régimen especial, pretendía ofrecer un marco predecible, seguro y estable para el sector, de tal forma que se fomentara el desarrollo de las energías renovables y de la cogeneración, garantizando así el cumplimiento de los objetivos contraídos para el año 2010.

Con esta idea, se establecieron las primas y tarifas para cada una de las tecnologías incluidas dentro del régimen especial, para toda la vida de cada proyecto. Es decir, cada proyecto puesto en marcha conocía por adelantado la retribución que iba a percibir por cada kWh generado durante toda su vida útil, y las revisiones previstas para cada cuatro años no podían afectar a las plantas que ya hubieran sido puestas en funcionamiento antes de la entrada en vigor de la norma.

En este Real Decreto que posteriormente fue sustituido por el RD 661/2007, y cuyo alumbramiento es el que motiva estas líneas de estudio, las tarifas fueron fijadas teniendo en cuenta los costes de inversión de cada una de las tecnologías (solar, eólica, etc.) del régimen especial, y la posibilidad de obtener una rentabilidad razonable.

De este modo el RD 436/2004 parecía que garantizaba una prima para toda la vida del proyecto (en torno a 15 a 20 años).

Así, expresamente, el art. 1 RD 436/2004 dispuso que el objeto de la regulación era «El establecimiento de un régimen económico duradero para las instalaciones acogidas al régimen especial, basado en una metodología de cálculo de la retribución, objetiva y transparente, compatible con la metodología para la aprobación o modificación de la tarifa eléctrica media o de referencia, regulada por el Real Decreto 1432/2002, de 27 de diciembre». En ese sentido contempló el art. 40 del Real Decreto un sistema de revisiones cada cuatro años (empezando en el año 2006) que no entrarían en vigor hasta el 1 de enero del segundo año posterior al año en que se hubiera efectuado la revisión.

En concreto parecía (el art. 40) que garantiza las tarifas, primas, incentivos y complementos, afirmando la inexistencia de retroactividad sobre las tarifas y primas de instalaciones puestas ya en funcionamiento antes del período que el mismo precepto establecía, esto es, antes de que la nueva regulación entrara en vigor.

2. Entrada en vigor del Real Decreto 661/2007

Ahora bien, el RD 661/2007, de 25 de mayo, sustituyó al RD 436/2004, de 12 de marzo, y dio una nueva regulación a la actividad de producción de energía eléctrica en régimen especial, manteniendo no obstante la estructura básica de su regulación.

El marco económico establecido en el nuevo Real Decreto desarrollaba y desarrolla los principios recogidos en la L 54/1997, de 27 de noviembre, del Sector Eléctrico, garantizando a los titulares de instalaciones en régimen especial una retribución razonable para sus inversiones y a los consumidores eléctricos una asignación también razonable de los costes imputables al sistema eléctrico, si bien altera en cierta medida el régimen económico establecido, pues modifica el citado art. 40, e introduce una nueva previsión en su disp. trans. 1.ª.

Sin entrar en análisis detallados que excederían ahora del objeto de este estudio, puede destacarse en primer término que el nuevo Real Decreto garantiza la tarifa regulada que la instalación viene percibiendo, pero no dice nada del importe de las primas, el cual por tanto, en principio, no estaría garantizado. Ahora bien, en la nueva norma se aprecia un aumento de las primas de determinadas tecnologías (energía solar termoeléctrica, energía solar fotovoltaica, biomasa de cultivos energéticos, biomasa de residuos forestales y agrícolas, y cogeneración en función de la potencia); la única prima que disminuye es la de la energía eólica (en su opción mercado).

Esta disminución, que puede afectar a instalaciones puestas en marcha con anterioridad a la entrada en vigor de la nueva norma (que disminuye la prima), es precisamente la que plantea la trascendental cuestión de la afección a derechos adquiridos, expectativas legítimas y posible retroactividad de las normas que alteran o modifican derechos económicos reconocidos.

II. RETROACTIVIDAD, DERECHOS ADQUIRIDOS Y EXPECTATIVAS LEGÍTIMAS

1. Sobre la retroactividad

Una medida como la expuesta, de modificación del régimen económico de las primas en instalaciones de producción cuya puesta en funcionamiento fue previa a la entrada en vigor de la nueva norma modificativa, parece en principio que adolece de cierta retroactividad.

Ahora bien, diferente es que con la regulación pretendida y su entrada en vigor se afecten derechos adquiridos, a que se vean afectadas las expectativas de los titulares de las instalaciones en la aplicación del régimen económico del RD 436/2004 durante toda la vida de la instalación, respecto del cual se había generado (y esto es lo importante) una cierta expectativa de permanencia.

Como ha expresado la STS de 15 noviembre de 1999 —LA LEY 2798/2000—, entre otras, «La retroactividad de las normas en nuestro ordenamiento viene marcada por los determinados preceptos y criterios jurisprudenciales. El artículo 2.3 del Código Civil contiene una norma de aplicación subsidiaria, al establecer la irretroactividad de las Leyes, si éstas no dispusieran lo contrario. El artículo 9.3 CE eleva a rango constitucional la prohibición de retroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables o restrictivas de derechos individuales. Y, en fin, el artículo 62.2 LRJ-PAC establece la sanción de nulidad para los reglamentos que establezcan la retroactividad de disposiciones sancionadoras no favorables o restrictivas de derechos».

Así, antes de nada, y siguiendo la STC 182/1997, de 28 de octubre, conviene recordar la doctrina de este Alto Tribunal en relación con los principios de irretroactividad de las normas restrictivas de derechos individuales y de seguridad jurídica, doctrina que aunque construida en relación con las normas tributarias sirve, sin embargo, como referencia o parangón de la postura del Tribunal sobre la retroactividad.

En primer lugar, el Tribunal Constitucional ha declarado que no existe una prohibición constitucional de la legislación retroactiva que pueda hacerse derivar del principio de irretroactividad tal como está consagrado en el art. 9.3 Constitución Española (CE), pues el límite expreso de la retroactividad in peius de las leyes que el art. 9.3 de la Norma suprema garantiza no es general, sino que está referido exclusivamente a las leyes ex post facto sancionadoras o restrictivas de derechos individuales.

En efecto el art. 9.3 señala que «La Constitución garantiza (...) la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables o restrictivas de derechos individuales (...)».

Sobre la retroactividad de las normas el art. 2.3.º Código Civil (CC), en perfecta consonancia con el 9.3.º CE, dice con nitidez que las leyes carecen de eficacia retroactiva si no dispusieren lo contrario, lo que, en principio parece que obliga, no sólo a declarar su irretroactividad en los casos en que ella no se establezca, sino incluso a interpretar el tema restrictivamente en los supuestos en que así se contemple.

Sin embargo puede afirmarse que no existe una interdicción general de la retroactividad de las normas (antes al contrario, «fuera de las materias respecto de las que el art. 9.3 CE veta totalmente la retroactividad, es posible que se dote a la ley del ámbito de retroactividad que el legislador considere oportuno, disponiendo éste, por consiguiente, de un amplio margen de discrecionalidad política» —STC 150/1990, FJ 8.º—), y en todo caso, cualquiera que sea el criterio interpretativo que se adopte en relación con el mencionado art. 2.3 CC (STS de 15 noviembre de 19999 —LA LEY 2798/2000—), ya se entienda que establece una regulación subsidiaria común para cualquier disposición escrita con carácter de generalidad —SSTS de 15 de abril de 1997 (LA LEY 5225/1997) y 26 de febrero de 1999 (LA LEY 3973/1999)—, o se sostenga la tesis que la entiende referida sólo a las disposiciones con rango de Ley y que existe una prohibición absoluta de retroactividad para los reglamentos, lo cierto es que resultan ineficaces, con nulidad absoluta, en principio, las normas reglamentarias retroactivas que sean claramente restrictivas de derechos individuales.

Obvio es que no cabe considerar, pues, con carácter general, subsumido el proyecto de modificación del RD 436/2004 en aquellas a las que se refiere expresamente el citado art. 9.3 CE, por cuanto la futura norma no tiene por objeto una restricción de derechos individuales.

En efecto, la reforma pretendida no supone ni la supresión de las medidas de fomento, ni una alteración total del régimen especial. La reforma respeta la construcción del régimen económico establecido en el RD 436/2004, es más, la reforma se asienta en la necesidad de estabilidad del sistema por medio del mantenimiento de las premisas que inspiraron su establecimiento y la necesidad de garantizar una rentabilidad razonable a los titulares de las instalaciones acogidas al régimen especial. La reforma pretendida no supone ni la supresión de las medidas de fomento, ni una alteración total del régimen especial. La reforma no altera las premisas utilizadas en el diseño del régimen económico establecido en el RD 436/2004, antes al contrario, incluso persigue el objetivo de asegurar la estabilidad del sistema de apoyos y de garantizar una rentabilidad razonable a los titulares de las instalaciones acogidas al régimen especial.

Por otro lado la modificación del RD 436/2004 introduce reformas que, yendo más allá de una mera revisión de las primas constituyen en realidad una adaptación de las instalaciones acogidas a este régimen a la actual realidad social y económica intentando corregir, actualizar y completar la regulación para el fomento de las energías renovables, así como intentar evitar las disfunciones advertidas en su aplicación.

Por tanto puede afirmarse que aun considerando que la medida tuviera cierto carácter retroactivo, la norma no es restrictiva de derechos individuales (obviamente tampoco es sancionadora), debiéndose ya advertir que como enseña la STC, Pleno, 42/1986, de 10 de abril: «Este Tribunal ha señalado ya en varias ocasiones que la regla antes citada no supone la imposibilidad de dotar de efectos retroactivos a las leyes que colisionen con derechos subjetivos de cualquier tipo. De hecho, la expresión "restricción de derechos individuales" del art. 9.3 ha de equipararse a la idea de sanción, por lo cual el límite de dicho artículo hay que considerar que se refiere a las limitaciones introducidas en el ámbito de los derechos fundamentales y de las libertades públicas o en la esfera general de protección de la persona».

Cosa distinta en que en el seno de esta reforma legislativa, o de otra de similares características, el concreto sistema de readaptación de derechos económicos (en este caso primas) se considere que integra algún supuesto de restricción o vulneración de cualesquiera principios.

En este sentido, el Tribunal Constitucional ha declarado que afirmar que una categoría de normas en general no se hallan limitadas en cuanto tales por la prohibición de retroactividad establecida en el art. 9.3 CE, en tanto que no son normas sancionadoras o restrictivas de derechos individuales, no supone de ninguna manera mantener, siempre y en cualquier circunstancia, su legitimidad constitucional, que puede ser cuestionada cuando su eficacia retroactiva entre en colisión con otros principios consagrados en la Constitución (STC 126/1987, FJ 9.º), en particular, por lo que ahora interesa, el de seguridad jurídica, recogido en el mismo precepto constitucional (STC 173/1996, FJ 3.º.4).

2. Sobre la seguridad jurídica

Sobre el significado del principio de seguridad jurídica en este particular contexto, el Tribunal Constitucional también ha señalado (y ha de seguirse con la exposición que ofrece la sentencia 182/1997) que dicho principio, aun cuando no pueda erigirse en valor absoluto, pues ello daría lugar a la congelación o petrificación del ordenamiento jurídico existente (STC 126/1987, FJ 11), ni deba entenderse tampoco como un derecho de los ciudadanos al mantenimiento de un determinado régimen (SSTC 27/1981 y 6/1983), sí protege, en cambio, la confianza de los ciudadanos, que ajustan su conducta económica a la legislación vigente, frente a cambios normativos que no sean razonablemente previsibles, ya que la retroactividad posible de las normas no puede trascender la interdicción de la arbitrariedad (STC 150/1990, FJ 8.º).

Pero como ha dicho el mismo Tribunal la mera constatación de que la norma tiene carácter retroactivo debe llevar necesariamente a la conclusión de que la seguridad jurídica en alguna manera ha podido quedar afectada.

Tal corolario, sin embargo, no implica automáticamente que deba ser declarada inconstitucional.

Determinar, en consecuencia, cuándo una norma de carácter retroactivo vulnera la seguridad jurídica de los ciudadanos es una cuestión que sólo puede resolverse caso por caso, teniendo en cuenta:

A) De un lado, el grado de retroactividad de la norma cuestionada.

B) Y, de otro, las circunstancias específicas que concurren en cada supuesto (SSTC 126/1987, FJ 11; 150/1990, FJ 8.º, y 173/1996, FJ 3.º).

Por ello una mera modificación con cierto carácter retroactivo del régimen económico de las primas (en este caso que sirve de ejemplo en las instalaciones eólicas), que conlleve la aplicación a todas las instalaciones, incluidas las ya existentes (antiguas) que vienen disfrutando del anterior régimen de primas, no integra per se un supuesto de retroactividad proscrita, sino que llegar a esta determinante conclusión exige analizar el grado de retroactividad de la norma y las circunstancias específicas que concurren en el caso concreto.

Así, como es sabido el Tribunal Constitucional ha distinguido entre la retroactividad auténtica o de grado máximo, y la retroactividad impropia o de grado medio.

El primer supuesto se produce cuando la disposición pretende anudar sus efectos a situaciones de hecho producidas con anterioridad a la propia Ley y ya consumadas. En este caso dice el Alto Tribunal que sólo exigencias cualificadas de interés general podrían imponer el sacrificio del principio de seguridad jurídica.

De este modo lo que se prohibiría es la retroactividad entendida como incidencia de la nueva norma en los efectos jurídicos ya producidos de situaciones anteriores, de suerte que la incidencia en los derechos, en cuanto a su proyección hacia el futuro, no pertenecería al campo estricto de la irretroactividad, sino al de la protección que tales derechos, en el supuesto de que experimenten alguna modificación, hayan de recibir (STC 42/1986).

De acuerdo con esta doctrina, para analizar la constitucionalidad y legalidad de la reforma ahora pretendida será preciso, en primer término, determinar cuál es su grado de retroactividad.

Al respecto siguiendo con la teoría de los tipos de retroactividad, analizando los distintos niveles o grados, conforme a la más autorizada doctrina civilista (DE CASTRO), refrendada por la doctrina del Tribunal Supremo (sentencia de 5 de febrero de 1996 entre otras), la retroactividad —debe reiterarse— puede clasificarse u ordenarse en tres grados o clases: grado máximo, medio y mínimo.

La de grado máximo aplica la nueva norma a la relación o situación básica creada bajo el imperio de la norma antigua y a todos sus efectos consumados o no; en la de grado medio la nueva norma se aplica a los efectos nacidos con anterioridad pero aún no consumados o agotados; y la retroacción de grado mínimo, la nueva normativa sólo tiene efectos para el futuro aunque la relación o situación básica haya surgido conforme a la anterior norma.

En el supuesto analizado puede considerarse, pues, que esta retroactividad de carácter mínimo es la que anuda los efectos previstos en la reforma del RD 436/2004, en el aspecto ahora estudiado.

En efecto, la medida normativa no afecta a los efectos económicos ya producidos, ni a los nacidos con anterioridad pero aún no consumados o agotados, sí en cambio a los efectos económicos que en un futuro se producirán respecto a instalaciones que han surgido bajo el imperio de la norma que se pretende modificar.

Esta retroactividad de carácter mínimo, que —ha de repetirse— se pretende anudar a situaciones (no efectos) producidas con anterioridad a la propia norma, es aceptada pacíficamente ya que se trata de una retroactividad impropia, en la que la norma incide sobre situaciones o relaciones jurídicas actuales no concluidas (de nuevo SSTC 42/1986, 99/1987, 227/1988, 210/1990 y 182/1997, entre otras, y SSTS de 18 de marzo de 1995 y 15 de abril de 1997, entre otras muchas), que es el supuesto ahora analizado.

Con estos datos, debe rechazarse desde el principio estar en presencia de una retroactividad calificada como «plena» o «auténtica». La norma atribuye efectos jurídicos futuros a hechos (venta de energía) que todavía no se han realizado.

Por tanto, si lo que se prohíbe en el art. 9.3 es la retroactividad entendida como incidencia de la nueva norma en los efectos jurídicos ya producidos de situaciones anteriores, la incidencia en los derechos, en cuanto a su proyección hacia el futuro (1) , no pertenece al campo estricto de la irretroactividad, sino al de la protección que tales derechos hayan de recibir.

Parece, por tanto, que en este tipo de retroactividad impropia la seguridad jurídica no queda afectada, ya que como se ha dicho la seguridad jurídica (STC 182/1997) no es un valor absoluto, pues de lo contrario se produciría la petrificación del ordenamiento jurídico, ni puede entenderse tampoco como un derecho de los ciudadanos al mantenimiento de un determinado régimen.

Sin embargo lo que se acaba de exponer —continúa el Tribunal Constitucional en la sentencia citada—, tampoco significa que cualquier regulación de este género deba reputarse conforme a la protección de la confianza de los ciudadanos que la Constitución dispensa en el art. 9.3, sino que «Como hemos recordado anteriormente, si la afectación de la seguridad jurídica por una norma de retroactividad impropia como la enjuiciada vulnera o no la Constitución es un interrogante al que sólo puede responderse después de analizar las circunstancias específicas que concurren en el caso, especialmente, la previsibilidad de la medida adoptada, las razones que han llevado a adoptarla y el alcance de la misma. Sólo después de una ponderación de los diferentes elementos en presencia es posible concluir si el art. 9.3 CE ha resultado vulnerado o si, por el contrario, la seguridad jurídica, que, insistimos, no es un valor absoluto, debe ceder ante otros bienes o derechos constitucionalmente protegidos».

Es por ello, aunque la medida integre un supuesto de retroactividad de grado mínimo, retroactividad admitida por la más alta institución constitucional (Tribunal Constitucional), que en principio no parece afectar a la seguridad jurídica, sin embargo, y en todo caso, hace que la licitud o ilicitud de la disposición dependa de una ponderación de bienes llevada a cabo caso por caso, que tenga en cuenta los diversos imperativos que pueden conducir a una modificación del ordenamiento jurídico, así como las circunstancias concretas que concurren en el supuesto, es decir, la finalidad de la medida y las circunstancias relativas a su grado de previsibilidad, su importancia cuantitativa, y otros factores similares (SSTC 126/1987, FF.JJ. 11, 12 y 13; 197/1992, FJ 4.º y 173/1996, FJ 3.º).

3. Circunstancias concretas del caso que pueden conducir a una modificación del ordenamiento jurídico

Debe abordarse, entonces, a través de estas circunstancias si el principio no absoluto de seguridad jurídica y en tanto que manifestación o concreción del mismo, el de protección de la confianza legítima (2) , han resultado vulnerados:

A) Previsibilidad de la medida

La primera de las circunstancias que han de concretarse es, como se ha dicho, la previsibilidad de la medida adoptada retroactivamente, grado de previsibilidad que determina el grado en la que la seguridad jurídica y la confianza legítima han quedado afectadas.

A este respecto debe reconocerse, antes que nada, que el hecho de que el RD 436/2004 tuviera por objeto unificar la normativa de desarrollo de la L 54/1997, de 27 de noviembre, en lo que se refiere a la producción de energía eléctrica en régimen especial, en particular en lo referente al régimen económico de estas instalaciones, pretendiendo dotar a quienes hubieran «decidido o decidan en el futuro próximo apostar por el régimen especial de un marco regulatorio duradero, objetivo y transparente» y fijando una nueva metodología para el cálculo de la retribución del régimen especial «por la seguridad y estabilidad que ofrece», no podía hacer esperar, en principio, ese cambio de rumbo de la política retributiva.

Ahora bien, como se ha señalado con anterioridad, entre las exigencias de la seguridad jurídica no se incluye derecho alguno a la «congelación del ordenamiento jurídico existente». Las exigencias de seguridad jurídica que derivan del art. 9.3 CE, en efecto, no pueden nunca llegar hasta el punto de impedir al Gobierno tomar conciencia de las situaciones de mercado, o de cualquier otra especie, y hacerlas frente adoptando las medidas que se estimen precisas u oportunas para ello, entre las que se cuentan incluso las necesarias para poner remedio a anteriores y eventuales imprevisiones o —como, sin duda, sucede en este caso— falsas o erróneas expectativas económicas, volviendo, si fuere necesario, sobre anteriores decisiones del propio legislador (STC 182/1997).

En este sentido es enormemente revelador el razonamiento contenido en la STS de 25 de octubre de 2006 (Rec. 12/2005) que sobre la previsibilidad en caso no idéntico pero sí similar llega a decir:

«La misma consideración es aplicable al principio de confianza legítima, creciente e indebidamente aducido como argumento descalificador de no pocas modificaciones normativas que algunos agentes económicos reputan más o menos perjudiciales para sus intereses. Aducen las recurrentes que sus inversiones en la actividad de producción de energía eléctrica de régimen especial se hicieron en un determinado momento "confiando en que la Administración no cambiará las condiciones jurídicas que fueron determinantes para que [...] decidieran construir las instalaciones", premisa de la que deducen que la minoración de las primas posteriores al Real Decreto 2351/2004 respecto de las fijadas en el Real Decreto 435/2004 sería contraria a aquel principio.

Tal razonamiento, referido a un mecanismo incentivador como es el de las primas en cuestión, no puede ser compartido. Mientras no sea sustituida por otra, la regulación legal antes reseñada (artículo 30 de la Ley del Sector Eléctrico) permite a las empresas correspondientes aspirar a que las primas incorporen en su fijación como factor relevante el de obtener "unas tasas de rentabilidad razonables con referencia al coste del dinero en el mercado de capitales" o, por decirlo una vez más con palabras del preámbulo del Real Decreto 436/2004, "una retribución razonable para sus inversiones".

El régimen retributivo que analizamos no garantiza, por el contrario, a los titulares de instalaciones en régimen especial la intangibilidad de un determinado nivel de beneficios o ingresos por relación a los obtenidos en ejercicios pasados, ni la permanencia indefinida de las fórmulas utilizables para fijar las primas.

Del mismo modo que en función de factores de política económica de muy diverso signo (relativos al fomento de las energías renovables pero también a la planificación de las redes de los sectores de electricidad, además de otras consideraciones de ahorro y eficiencia energética) las primas e incentivos para la producción de energía eléctrica en régimen especial pueden aumentar de un año para otro, podrán también disminuir cuando esas mismas consideraciones así lo aconsejen. Siempre que, insistimos, se mantengan las variaciones dentro de los límites legales que disciplinan esta modalidad de fomento, el mero hecho de que la actualización o la significación económica de la prima ascienda o descienda no constituye de suyo motivo de nulidad ni afecta a la confianza legítima de sus destinatarios.

Las empresas que libremente deciden implantarse en un mercado como el de generación de electricidad en régimen especial, sabiendo de antemano que es en gran parte dependiente de la fijación de incentivos económicos por las autoridades públicas, son o deben ser conscientes de que éstos pueden ser modificados, dentro de las pautas legales, por dichas autoridades. Uno de los «riesgos regulatorios» a que se someten, con el que necesariamente han de contar, es precisamente el de la variación de los parámetros de las primas o incentivos, que la Ley del Sector Eléctrico atempera —en el sentido antes dicho— pero no excluye.»

En efecto, la propia Exposición de Motivos del RD 436/2004 ya advertía que «Desde el punto de vista de la retribución, la actividad de producción de energía eléctrica en régimen especial se caracteriza por la posibilidad de que su régimen retributivo se complemente mediante la percepción de una prima, en los términos que reglamentariamente se establezcan (...)».

Continúa diciendo la sentencia el Tribunal Supremo antes citada:

«Como bien afirma el Abogado del Estado, los titulares de las instalaciones de producción de energía eléctrica en régimen especial no tienen un "derecho inmodificable" a que se mantenga inalterado el régimen económico que regula la percepción de las primas. Dicho régimen trata, en efecto, de fomentar la utilización de energías renovables mediante un mecanismo incentivador que, como todos los de este género, no tiene asegurada su permanencia sin modificaciones para el futuro.

(...)

No cabe oponer simplemente el valor de la «seguridad jurídica» a una modificación reglamentaria como argumento supuestamente invalidante de ésta. Es verdad que las normas deberían dotar de una cierta estabilidad a los marcos reguladores de las actividades económicas [de hecho en el preámbulo del Real Decreto 436/2004, modificado por el que ahora se impugna, se afirmaba que "(...) esta nueva metodología para el cálculo de la retribución del régimen especial, por la seguridad y estabilidad que ofrece, debe contribuir a fomentar la inversión en este tipo de instalación"], pero también lo es que la seguridad jurídica no resulta incompatible con los cambios normativos desde la perspectiva de la validez de estos últimos, único factor sobre el que nos corresponde decidir en derecho.»

Igualmente, como señalara la STS de 15 de diciembre de 2005 (LA LEY 209/2006), con ocasión de la impugnación del RD 436/2004:

«(...) Ningún obstáculo legal existe para que el Gobierno, en ejercicio de la potestad reglamentaria y de las amplias habilitaciones con que cuenta en una materia fuertemente regulada como la eléctrica, modifique un concreto sistema de retribución siempre que se mantenga dentro del marco establecido por la LSE (...).»

Del mismo modo, en distinto contexto, se ha pronunciado también el STS, Sala de lo Contencioso-Administrativo, Secc. 3.ª, de 11 de junio de 1996 donde afirma:

«Ni la falta de experiencia en la aplicación de un anterior Real Decreto, ni los principios de seguridad jurídica y confianza legítima, invocados por los actores, pueden impedir a la Administración el derogarlo y dejarlo sin efecto, cuando así lo considera adecuado a los intereses generales y a una más fiel regulación de éstos; pues, como señala la jurisprudencia de esta Sala, citada por el Abogado del Estado (Sentencias de 23 mayo 1985 y 22 octubre 1987), "no existe principio de derecho, ni precepto legal alguno que obligue a la Administración a mantener a perpetuidad todos los reglamentos aprobados, y afirmar lo contrario es tanto como consagrar la congelación definitiva de las normas sin posibilidad alguna de modificación, lo cual es evidentemente insostenible por privar al ordenamiento jurídico de su esencial condición dinámica y la oportunidad y acierto de una disposición general es materia que incumbe apreciar a los órganos administrativos dentro de un margen de discrecionalidad que esta jurisdicción debe respetar"».

A más abundamiento, no puede negarse que la publicación en el Boletín Oficial del Estado de fecha 24 de junio, del RDL 7/2006, cuya Disposición Final segunda y tercera ya anunciaba una modificación del régimen especial, tuvo la virtud de poner sobre aviso, meses antes, a los interesados, permitiéndoles en aquel momento tomar conciencia de la situación.

B) Finalidad de la medida e interés público

Sentado lo anterior, y tal y como se advertía con anterioridad, la previsibilidad no es el único elemento a los efectos de dilucidar si una norma retroactiva vulnera o no el art. 9.3 CE.

De ahí que, después de afirmar con rotundidad en el FJ 5.º B) de la STC 173/1996 que la norma impugnada era «absolutamente imprevisible», lejos de concluir automáticamente en su inconstitucionalidad, el Tribunal Constitucional puntualizaba que una norma de tales características «sólo podría reputarse conforme con la Constitución si existieran claras exigencias de interés general que justificaran que el principio de seguridad jurídica que, insistimos, no es un valor absoluto, debería ceder ante otros bienes o derechos constitucionalmente protegidos» [FJ 5.º C)].

Pues bien, no cabe duda de que, a diferencia de lo que sucedía en el supuesto enjuiciado en la STC 173/1996, en este caso concreto concurrirían claras exigencias de interés público que fundamentaban la medida adoptada por la reforma del RD 436/2004, y por tanto no sólo que posibilitan, sino también que aconsejan la modificación, aunque ello tenga cierta incidencia sobre la seguridad jurídica de las concretas instalaciones a las que afecta.

Efectivamente, aún a riesgo de caer en el detalle de la especialidad del sector, concurrían diversas circunstancias de interés general que constituían imperativos para la Administración en su obligación de dotar a las instalaciones en régimen especial de una retribución razonable.

En efecto, la razón que exigía un cambio normativo, tenía su origen en la previsión del RD 436/2004 de garantizar una prima para toda la vida de un proyecto (15 a 20 años), calculándola a partir de un precio de mercado que no podía ser conocido a priori para todo ese periodo. De hecho, el precio del mercado se situó desde los comienzos del funcionamiento del mismo, cercano a los 36 €/MWh, y ésta fue la referencia que se utilizó para calcular las primas correspondientes.

Sin embargo a partir del año 2005, el alto precio de los combustibles y la internalización en el precio de la energía de los derechos de emisión de CO2, desembocó en un precio de mercado de entre 50-60 €/MWh. Esto provocó que por ejemplo, una de las tecnologías que había experimentado el crecimiento más espectacular dentro del régimen especial, la energía eólica, en lugar de obtener una retribución de 70 €/MWh (con una rentabilidad del 9%) haya venido obteniendo desde el año 2005 una retribución cercana a 90-100 €/MWh (con una rentabilidad superior al 20%), hecho que motivó el cambio de la mayoría de los parques eólicos a participar en el mercado.

Esa retribución que parece exceder claramente los límites de la razonabilidad implica gastos al sistema.

Dadas estas circunstancias, el objetivo de la reforma de las primas de las energías renovables parece que no fue otro que el de racionalizar las retribuciones económicas en beneficio del consumidor, garantizando su sostenibilidad en el tiempo. La reforma no suponía ni la supresión de las medidas de fomento, ni una alteración total del régimen especial; mantenía las mismas premisas utilizadas en el diseño del régimen económico establecido en el RD 436/2004, es más, perseguía el objetivo de asegurar la estabilidad del sistema de apoyos y de garantizar una rentabilidad razonable a los titulares de las instalaciones acogidas al régimen especial.

Como dice la sentencia del Tribunal Supremo antes citada (y es esto lo que debe respetarse):

«Como es bien sabido, dicho régimen ha de ajustarse a lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 16 de la Ley 54/1997 para los productores de energía eléctrica, completado con la percepción de una prima "en los términos que reglamentariamente se establezcan" cuando se trate de los supuestos de instalaciones que el propio artículo 30 precisa.

El citado artículo 30 dispone que para la determinación de las primas se tendrá en cuenta el nivel de tensión de entrega de la energía a la red, la contribución efectiva a la mejora del medio ambiente, el ahorro de energía primaria y la eficiencia energética, y los costes de inversión en que se haya incurrido, al efecto de conseguir unas tasas de rentabilidad razonables con referencia al coste del dinero en el mercado de capitales. Las sociedades recurrentes, insistimos, no aducen que la modificación reglamentaria aprobada por el Real Decreto ahora impugnado vulnere dichos criterios. Su censura se basa tan sólo en que dicha modificación resulta contraria al artículo 9.3 de la Constitución, a los principios de seguridad jurídica, confianza legítima y buena fe, y resulta viciada de arbitrariedad en la medida en que carece de motivación

(...)

Es cierto que en el caso que nos ocupa la fijación de las primas está sujeta a unas determinadas pautas normativas, según ya hemos expuesto, pero también lo es que el Consejo de Ministros puede, respetándolas, introducir variaciones cuantitativas en las fórmulas mediante las que se actualizan periódicamente las primas o en el cálculo de éstas. Si la modificación no se ha desviado de estas pautas legales —y, repetimos, no se ha alegado en contra la vulneración del artículo 30 de la Ley del Sector Eléctrico— difícilmente podrá ser considerada contraria a derecho.»

Desde este punto de vista, resultaría justificada, y a la vez necesaria, la modificación del RD 436/2004.

C) Derechos adquiridos y discrecionalidad en la actividad de fomento

A más abundamiento mantener idénticas primas durante toda la vida útil de la instalación no puede constituir un derecho adquirido, lo contrario llevaría a considerar que existe un derecho subjetivo a la ayuda con independencia de la necesidad de ella, con independencia del cambio de las circunstancias que presidieron su otorgamiento y con independencia de la intención del Gobierno de establecer, dentro de un marco regulatorio admisible y razonable, otras medidas fomento distintas.

Refuerza la anterior argumentación una inveterada jurisprudencia del Tribunal Supremo en torno a la discrecionalidad de la actividad de fomento: considera el Alto Tribunal que existe discrecionalidad a la hora de establecer las ayudas posibles a una actividad, lo que no debe entrar en colisión con el derecho a recibir los incentivos y primas generadas antes de la entrada en vigor de la medida. Predicar un derecho subjetivo a la prima pro futuro en los mismos términos establecidos por el RD 436/2004, sería como pretender que existe un derecho subjetivo a una ayuda por el mero hecho de que años anteriores se hubiera otorgado y con independencia de la modificación de régimen jurídico. Lo único a lo que estaría obligada la Administración es a establecer una retribución razonable.

En definitiva, de cuanto antecede se deduce que, la cuestionada eficacia retroactiva de que se halla dotada la reforma estudiada aparecería provista de justificación objetiva y plausible, que haría en todo caso ceder el principio de seguridad jurídica ante intereses públicos de preferente atención atendidas las circunstancias concretas del presente caso, a saber, el grado de retroactividad de la norma impugnada, la finalidad de la medida que aprueba, las circunstancias que justifican su adopción y lo limitado de su alcance, por lo que puede afirmarse que la modificación proyectada no aparece solamente como justificada, sino en atención a las circunstancias concurrentes, también como necesaria.

III. DISPOSICIÓN TRANSITORIA PRIMERA: CONFIANZA LEGÍTIMA Y MEDIDAS DE AMORTIGUACIÓN

A todo lo dicho con anterioridad cabe añadir, a fortiori, que sobre la formulación del principio de confianza legítima, recuerda la sentencia del Tribunal Supremo, antes citada, de 15 de noviembre de 1999 que debe acogerse plenamente el principio de protección de la confianza legítima que hoy aparece explícito en el art. 3 Ley de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, después de la reforma llevada a cabo por la L 4/1999.

«En efecto, ya a partir de Sentencia de 28 de febrero de 1989 y, sobre todo, en sus últimas Sentencias esta Sala ha elaborado un cuerpo de doctrina que puede sintetizarse en los siguientes puntos:

a) El principio de la confianza legítima, de origen fundamentalmente germánico, ha sido reiteradamente asumido por la Jurisprudencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas (TJCE, Sentencias de 13 de julio de 1965 [asunto Lemmerz-Werk] de 16 de mayo de 1979 [asunto Tomadini], de 12 de abril de 1984 [asunto Unifrex], de 26 de abril de 1988 [asunto Haupptzollamt Hamburg-Jonas/P, Krücken], y sobre todo en la doctrina recogida en Sentencias de 16 de noviembre de 1977, 21 de septiembre de 1988 y 10 y 29 de enero de 1995) y, en este sentido, forma parte del acervo que integra el derecho comunitario europeo, en el que los principios generales ocupan un lugar especialmente destacado.

b) El principio resulta especialmente aplicable cuando se basa en signos externos producidos por la Administración suficientemente concluyentes, unido a unos perjuicios que razonablemente se cree que no se iban a producir (SSTS 28 de julio de 1997 y 23 de mayo de 1998).

c) La virtualidad del principio puede comportar la anulación de la norma o del acto y, cuando menos, obliga a responder de la alteración (producida sin conocimiento anticipado, sin medidas transitorias suficientes para que los sujetos puedan acomodar su conducta económica y proporcionadas al interés público en juego, y sin las debidas medidas correctoras o compensatorias) de las circunstancias económicas habituales y estables, generadoras de esperanzas fundadas de mantenimiento. Aunque el principio de confianza legítima no garantiza a los agentes económicos la perpetuación de la situación existente, la cual puede ser modificada, ni les reconoce un derecho adquirido al mantenimiento de una determinada ventaja (SSTS 17 de febrero de 1998 y 19 de julio de 1999).

d) En la aplicabilidad del principio han de ponderarse, además de la previsión del régimen transitorio y de la presencia de un interés público perentorio, el conocimiento previo de la medida y su previsibilidad (STS 13 de julio de 1999).»

Como dice el dictamen del Servicio Jurídico de la Comisión Nacional de la Energía de 16 de enero de 2006 la innovación normativa, aunque permitida, sólo exige que se lleve a cabo con ciertas garantías y cautelas que amortigüen, moderen y minimicen en la posible el decaimiento de las expectativas generadas por la normativa anterior.

En efecto, como señala la ya citada en este informe, STS de 15 de diciembre de 2005 (LA LEY 209/2006), con ocasión de la impugnación del RD 436/2004:

«(...) Y si bien puede resultar necesario en virtud del principio de confianza legítima establecer medidas transitorias de adaptación al nuevo sistema para las empresas ya existentes, en modo alguno llega dicha exigencia hasta el extremo de respetar el régimen anterior sin el menor cambio durante un tiempo más o menos prolongado.

Por el contrario, los sistemas transitorios se suelen caracterizar precisamente por una progresiva adaptación al nuevo sistema, sin que por tanto pueda considerarse sin más que la imposición de requisitos propios del nuevo régimen vulneren el principio de confianza legítima (...).

(...) Y, en segundo lugar, porque como ya hemos indicado y aparte la moderación que impone el principio de confianza legítima, ninguna razón legal impide la modificación de un sistema en vigor y, en este caso, se trata simplemente de la imposición de una medida de aproximación al régimen nuevo al que normalmente habrán de converger al fin de forma plena todas las instalaciones.»

En el caso concreto (disp. trans. 1.ª) la nueva norma no privaba o limitaba sin más los derechos de las instalaciones afectadas (privación o limitación que como se ha estudiado, atendiendo a las especiales circunstancias que concurren sería legítima) sino que iba más allá y concedía un período de tiempo hasta el año 2013, a fin de que las instalaciones antiguas a mercado pudieran seguir disfrutando de las primas que concedía el sistema las cuales, a la vista de lo expuesto, se habían revelado como claramente generosas.

Es decir, establecía una medida de amortiguación o «medida-colchón» de la reforma.

Al respecto, sobre este tipo de medidas transitorias el informe del Consejo de Estado del día 10 de noviembre de 1994 expediente núm. 1.931/94 señala:

«La fórmula adoptada en el proyecto da pie para sugerir que se reconsidere el régimen transitorio previsto, no sea que las ventajas que se pretenden obtener con el nuevo régimen económico queden contrarrestadas por el impacto negativo que pueda tener en la inversión y en el empleo. Si se acoge la sugerencia, una fórmula razonable sería establecer que durante un plazo de cinco años, a contar desde la fecha del acta de puesta en marcha, les será de aplicación el régimen económico al que se encuentran actualmente acogidas.»

Es por ello que retrasada por la disposición transitoria la vigencia de la nueva regulación para las instalaciones que ya se hubieran puesto en funcionamiento antes de la entrada en vigor de la norma, ha de considerarse razonable el plazo transitorio de adaptación al nuevo régimen económico (año 2013) contenido en la nueva norma, ya que el posible impacto negativo que pudiera tener en cualesquiera elementos se encontraría obviamente modulado por la permanencia durante un amplio período de tiempo del régimen anterior de primas y por la garantía de una rentabilidad desde luego razonable, hasta el punto de que el sistema garantiza que dichas instalaciones no sólo no tengan pérdidas, sino que obtengan una rentabilidad más proporcionada.

Un sector como éste que cuenta con una fuerte inversión y que debería constituirse  como estratégico en el contexto del futuro energético que sustente la economía de este país, precisa de la necesaria seguridad jurídica para que España pueda liderar  los nuevos escenarios como  uno de los más importantes a nivel mundial. De nada sirve la imagen internacional que quiere dar el Gobierno, si en España se puede dar lugar a la retroactividad de las primas fotovoltaicas.

Sería necesario y urgente que el Gobierno reconozca que los derechos económicos otorgados por las primas fotovoltaicas son irretroactivos y desde aquí hemos de pedir a las Asociaciones españolas de energía solar fotovoltaica, que hagan llegar este mensaje y se posicionen enérgicamente en defensa del productor solar. Gracias.

Fuente: Suelosolar

Miércoles 10 | 02 | 2010

Buscamos plantas de biomasa y cogeneración para construir

Ingeniería EMAR cerró en el día de ayer un importante acuerdo con un grupo financiero para adquirir plantas de biomasa o cogeneración, que estén listas para ejecutarse o bien tengan problemas de financiación. En este sentido, el grupo promotor, a través de Ingeniería EMAR, se compromete a estudiar la viabilidad de la instalación y una vez aceptada, adquirir los permisos para su construcción.

Si usted tiene los permisos y licencias necesarios para la ejecución de instalaciones de Biomasa o de Cogeneración y tiene problemas para ejecutarla, no dude en ponerse en contacto con nosotros.

Ingeniería EMAR

Martes 09 | 02 | 2010

Se rebajarán las primas de la fotovoltaica

El sector fotovoltaico desea que se reforme el actual marco regulatorio, aún aceptando la rebaja de las primas, siempre y cuando se flexibilicen los tramites administrativos, y se amplie el tope de 500 Mw anual.

El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, esta preparando nuevo marco legal retributivo, en el que dentro de las novedades que va a introducir se encuentra la rebaja de la prima fotovoltaica en torno a un 20% de la actual, mayor calidad de las instalaciones y sus componentes, huecos de tensión, y la simplificación de la burocracia administrativa.

Según encuesta realizada a los profesionales del sector esta anunciada rebaja de la prima fotovoltaica no les supone mayor problema si viene aparejada de un aumento de los cupos, actualmente en 500 Mw.

Las razones que esgrime Industria para plantear una rebaja de las primas fotovoltaicas, son las siguientes:

1ª) Eliminar la especulación que existe en la compraventa de los permisos de las convocatorias del Registro de Preasignación.

2ª) El mercado fotovoltaico sigue siendo rentable,atractivo y estable e interesa dada la cantidad de solicitudes que se reciben para entrar en las convocatorias del Registro de Preasignación.

3ª) La bajada del precio del material fotovoltaico, fruto del I+D (módulos, inversores, etc.)

4ª) Visto el resultado de las diferentes reuniones mantenidas con las Asociaciones empresariales, se acepta la rebaja de la prima fotovoltaica a cambio de incluir mejoras en el actual marco retributivo.

De momento la CNE desconoce la existencia del nuevo Real Decreto de retribución de la actividad fotovoltaica, por lo que creemos que hasta el mes de junio no conoceremos el contenido del mismo. Es preceptivo el que la CNE informe del contenido del mismo.

Recientemente hemos conocido que el Gobierno suizo, alemán y frances ha rebajado las primas de la fotovoltaica...pero lamentablemente sin ninguna contrapartida.

¿En qué podría mejorar la reforma del actual marco retributivo?

- Ampliar los cupos y la potencia de las diferentes convocatorias, que a día de hoy se encuentran cubiertos por más de cinco años y los aprobados en convocatoria sin ejecutar la instalación.

- Esperar al año 2012, fecha prevista por el actual Real Decreto 1578/08 para la revisión del marco retributivo paralizaría aún más el sector fotovoltaico.

- Dotariamos al sector de una mayor seguridad jurídica, conocidas las quejas que ha provocado en el sector fotovoltaico el actual marco retributivo.

Fuente: Suelosolar

Martes 09 | 02 | 2010

AEE reconoce el esfuerzo del REE para integrar la energía eólica en la red

El pasado viernes se han vuelto a lograr récords en la aportación de la energía eólica en la red, con una potencia simultánea en funcionamiento de 12.880 MW y una producción diaria de 269.717 MWh, que se suman a otros recientes como el 54,7% de cobertura de la demanda del pasado 30 de diciembre, y por este motivo la Asociación Empresarial Eólica, en representación del sector, quiere reconocer y agradecer el esfuerzo que realiza el Operador del Sistema para integrar la energía del viento en la red.

Un esfuerzo que es el resultado de una actitud positiva, que AEE valora, para resolver el reto que supone incorporar la energía de una tecnología con sus propias características y que ha planteado nuevos paradigmas en el funcionamiento de la red.

Esta voluntad de REE ha sido compartida por el sector en el marco de una estrecha, intensa y continua colaboración de la que AEE también se siente satisfecha. La creación de los centros de control, la mejora de la predicción, la adaptación de la mayor parte de los aerogeneradores a los huecos de tensión o la colaboración en la elaboración de los nuevos procedimientos de operación son algunos de los ejemplos de este trabajo en común que ha dado como fruto no solo los hitos puntuales citados, sino el hecho de que la eólica se haya convertido ya en la tercera tecnología del sistema en 2009 con una aportación del 14,4% a la demanda, cobertura solo superada por Dinamarca y en circunstancias muy distintas.

Fuente: Ecoticias

Lunes 08 | 02 | 2010

El 40% de la electricidad que consumió España en enero fue de origen renovable

Lo dice el 42º Observatorio de la Electricidad, boletín que elabora la organización ecologista WWF y que recoge, cada mes, las magnitudes clave de la energía eléctrica en España. Según el Observatorio de enero, además, las fuentes renovables de energía (el viento, el sol, el agua) han generado, por primera vez en la historia energética de España, más de diez millones de megavatios hora.

Las grandes presas hidroeléctricas y los parques eólicos produjeron el 36,8% de la electricidad que consumió España en enero. El gas se quedó en el 21,5; la nuclear, en el 18,6; el carbón, en el 7,0; y la solar, la biomasa, la minihidráulica y la cogeneración generaron el 15,4% de los kilovatios que consumió el país el mes pasado. Son los datos del 42º Observatorio de la Electricidad de WWF, organización ecologista que señala en ese documento que las emisiones de CO2 debidas al parque eléctrico nacional han registrado en enero "un mínimo histórico, con una reducción del 45% respecto a enero de 2009".

En todo caso, y a pesar de que "las energías limpias procedentes del agua y el viento han aumentado un 238 y un 24%, respectivamente", WWF avisa de que "el buen comportamiento ambiental del sector eléctrico podría empeorar sustancialmente si el Ministerio de Industria aprueba las subvenciones para la quema de carbón autóctono". Y eso que, según Heikki Willstedt, experto en Energía y Cambio Climático de WWF España, “nuestro país puede ser uno de los primeros en hacer la transición a una nueva era de la energía". Willstedt apunta además que "la meta actual –que el 42% de la electricidad sea de origen renovable en 2020– no es ambiciosa; es más, en WWF estamos convencidos de que se puede  llegar al 50%” .

Algunos otros de los datos destacados en este Observatorio son los siguientes: España sigue produciendo más electricidad de la que consume (en enero exportamos el 1,2% de lo que produjimos); las centrales de ciclo combinado que queman gas natural han recortado sus emisiones en un 11,7%; las de carbón lo han hecho en un 63,7%; y por cada kilovatio generado se emitieron 152 gramos de CO2, dato que la organización califica como "el mejor dato mensual desde 1998".

El Observatorio de la Electricidad de WWF, que cumple cuarenta y dos ediciones con esta, se ha constituido ya en un repaso-referencia de los principales indicadores eléctricos españoles, y pretende conformarse asimismo, además, en una herramienta de concienciación pública. Así, invita a todos los ciudadanos a calcular sus emisiones mensuales particulares de gases de efecto invernadero.

En esta ocasión, la media mensual de emisiones ha sido –como se apuntaba arriba– de 0,152 kilogramos de CO2 por kilovatio hora consumido. “Para calcular tus emisiones”, propone la asociación conservacionista, “multiplica tu consumo eléctrico [los kWh que hayas pagado en la factura de ese mes] por esa cantidad [0,152]”. La cuantía resultante debe ser expresada en kilogramos de dióxido de carbono (CO2), o sea, los kilos de CO2 que ha generado tu consumo.

Los resultados, apunta la asociación conservacionista, “son válidos para cualquier consumidor del sistema peninsular, independientemente de la compañía con quien tenga contratado su suministro eléctrico, ya que todas las compañías suministradoras compran en el mercado eléctrico mayorista ('pool') la casi totalidad de la electricidad que luego suministran a sus clientes, por lo que la mezcla de fuentes de origen es la misma para todos".

FUENTES: Energías Renovables, WWF

Jueves 04 | 02 | 2010

¿Tiene parcelas o cubiertas para realizar instalaciones fotovoltaicas? ¿Tiene licencias dentro del preregistro fotovoltaico? Llámemos

Ingeniería EMAR tiene el encargo de diferentes promotores, inversores y entidades bancarias de buscar cubiertas y parcelas donde ubicar instalaciones fotovoltaicas o huertos solares. En este sentido nuestra intención es comprobar la viabilidad de las mismas y desarrollar el proyecto. Si usted tiene alguna cubierta o parcela (superior a 10 hectáreas), que pueda ser de nuestro interés, no dude en ponerse en contacto con nosotros.

Del mismo modo, nuestra empresa promueve y realiza instalaciones "Llave en mano". En este sentido, estamos interesados en la adquisición de posibles licencias que se encuentren dentro del registro de preasignación fotovoltaico o bien en lista de espera, tanto para llevar a cabo la ejecución de la instalación, como para adquirir las licencias y promoverlas.

Ingeniería EMAR

Miércoles 03 | 02 | 2010

La eólica marina a nivel internacional

Según la Asociación Mundial de la Energía Eólica, hay un total de 32 parques eólicos marinos en operación a nivel mundial, que funcionan en once países diferentes. Hay 615 aerogeneradores en ellas, con una potencia total de 1.500 MW. Encabezando la lista, con ocho parques eólicos marinos cada uno, se encuentran el Reino Unido y Dinamarca. Suecia y Holanda también tienen tienen 100 MW cada uno. El resto de los países todavía está en fase de planificación.

Los mercados y tecnologías continúan siendo dinámicas

De momento, la crisis financiera no ha podido parar la dinámica de este mercado. De la capacidad marina que ahora se encuentra en construcción, se espera que 733 MW comenzarán a operar este año y el que viene entrarán en funcionamiento otros 853.

En cuanto a la tecnología, la tendencia hacia aerogeneradores cada vez más grandes sigue creciendo. "Ahora mismo se considera standard a la turbina de tres MW, pero dentro de poco la de cinco lo será también.  A pesar de que no ha habido manifestaciones por parte de los fabricantes, a muchos expertos les queda claro que ya se está trabajando sobre prototipos de hasta 10 MW. Aún no se puede predecir el límite superior de la potencia de los aerogeneradores, pero hay quien se atreve a calcular que se encuentra sobre los 15 MW. Si se llegan a producir a nivel comercial o no, dependerá de su viabilidad económica.

Gran Bretaña ya camina por la senda

Los británicos son campeones mundiales en un terreno donde ya han mostrado un talento especial: sobre el agua. El gobierno británico tiene ya está llevando adelante varios proyectos de parques eólicos. Nueve de los proyectos que tiene entre manos alcazan 25 GW de suministro de electricidad en 2020. Esto supone una inversión de 12.000 millones de euros.

Esto son perspectivas brillantes, para la eólica marina; el sector eolico británico sólo se preocupa de la caída de la libra esterlina. Esto es un inconveniente, porque los británicos no tienen fabricantes de aerogeneradores y tienen que importarlos pagándolos en dólares o en euros. Ésta es la única nube oscura sobre el claro y brillante cielo eólico británico. La industria eólica británica puede estar segura del total apoyo del gobierno británico.

Grandes planes en China

Los expertos estiman que el potencial eólico de la eólica marina en China alcanza los 750 GW de potencia. Es tres veces más que el potencial que se calcula para la eólica terrestre, y ambas juntas superan la capacidad de la hidroeléctrica de todo el país.

Según el gobierno chino, los lugares más adecuados para utilizar la marina eólica se encuentran cerca de las grandes zonas industrializadas del este del país, por lo que "ofrecen gran  potencialidad de suministro de electricidad en un futuro. Es posible que en 20 ó 30 años una parte significativa de la producción de electricidad china tenga lugar a través de la eólica marina".

En noviembre de 2007 se instaló el primer molino marino de China en el Golfo de Bohai. A finales de mayo de 2009 se creó un parque eólicomarino de 3 MW comoparte de un proyecto de demostración del programa de energía de Shangai.

Estados Unidos. ¿ Quién será el primero ?

Estados unidos ha sido el primer mercado eólico desde 2005,y el potencial eólico marino es enorme. No sólo tienen una costa total de 20.000 km, sino que además también tienen grandes lagos en el norte, que son casi más mares interiores que lagos. Las condiciones del viento son óptimas, con una media de 8 m/s. en las zonas norte. La Agencia de la Energía de EEUU  habla de un potencial de 1.000 GW de potencia.

Hay varias razones para asumir que la electricidad eólica marina tienen un gran futuro en EEUU. La primera es que las zonas óptimas de utilización de la eólica marina se encuentra cerca de grandes centros de consumo, por lo que las distancias de transmisión serían relativamente cortas. La segunda es que los precios de la electricidad en las zonas de consumo cercanos a la costa son máselevados, lo que aumenta la competitividad de la eólica marina.

Aún no hay un solo molino marino instalado en EEUU, aunque hay proyectos que alcanzan una potencia de 9 GW.

Alemania comienza un piloto proyecto

En Alemania, que era hasta no hace mucho la potencia eólica mundial con 25  GW de potencia terrestre instalada, la marina se encuentra bastante retrasada. Mientras todos los países del mar del Norte y del Báltico iban poniendo aerogeneradores en sus aguas, Alemania no movió ficha durante mucho tiempo. Sólo se instalaron tres turbinas con una capacidad total de 12 MW.

El retraso tiene causas comprensibles: las malas condiciones para la eólica, especialmente en el mar del Norte. Los 17 proyectos eólicos ya aprobados para el mar del Norte tienen que afrontar profundidades de hasta 50m., y están planeados para estar situados a 100 km. de la costa. Los cuatro parques aprobados para el mar Báltico no deben afrontar tales dificultades.

La éolica marina alemana sólo despegó cuando el gobierno alemán aprobó primas más elevadas. El gobierno ha aportado 50 millones de euros para la instalación del poryecto piloto Alpha Ventus, que consiste en 12 turbinas de 5MW cada una. La instalación del primer molino se realizó en julio. Hay más proyectos en marcha, pero todavía no están finalizados.

Fuente: Wind and Solar Energy, septiembre 2009, Soliclima

Martes 02 | 02 | 2010

Andalucía es la región que más megavatios eólicos instaló en 2009, con 1.077 MW nuevos

Andalucía fue la región que más megavatios (MW) instaló en 2009, con 1.077 nuevos megavatios hasta alcanzar los 2.580 MW, constituyéndose así como la tercera comunidad en potencia instalada, según el Observatorio Eólico de la Asociación Empresarial Eólica (AEE). En este marco, Castilla y León, con 3.882 MW, arrebató este año el liderazgo de potencia eólica instalada a Castilla-La Mancha (3.699 MW), y se situó por delante de Galicia (3.231 MW), Andalucía (2.840 MW) y Aragón (1.753 MW). El resto de las comunidades autónomas no superó los 1.000 MW.

Así, Andalucía fue la región que más megavatios nuevos instaló en 2009, con 1.077 MW, seguida de Castilla y León (548 MW), de la Comunidad Valenciana (289 MW), de Castilla-La Mancha (284 MW) y de Cataluña (105 MW).

La AEE explicó que el sector eólico instaló 2.459 megavatios (MW) eólicos en España durante 2009, pero este año reducirá esta cifra a 1.000 MW, lo que supondrá el ritmo más bajo de nueva potencia desde 2000.

La nueva potencia inscrita en 2009 eleva a 19.149 MW la capacidad eólica del sistema español y supera en un 52 por ciento los 1.609 MW instalados en 2008. El aceleramiento en el ritmo de instalación se debe en parte a los últimos cambios regulatorios.

Cada vez que se ha modificado el marco regulatorio, como ya ocurrió en 2004 y 2007, los promotores realizan un esfuerzo para ejecutar los proyectos en marcha, explica la AEE. En esta ocasión, a la celeridad por llegar antes de la expiración del real decreto 661/2007 se sumó la inercia de un sector que viene instalando 2.000 MW de media anuales.

La asociación empresarial presidida por José Donoso recordó que el incremento en potencia instalada de 2009 es el segundo mayor hasta la fecha, sólo por detrás de los 3.519 MW de 2007, pero precisa que de los 2.459 MW nuevos hay 800 MW que se fabricaron en 2007 y 1.300 MW, en 2008.

Además, advierte de la "paralización" que sufre el sector debido a la puesta en funcionamiento del nuevo registro de preasignación de potencia eólica por parte del Ministerio de Industria. Los efectos de la nueva norma "ya se notaron en 2009 en la industria" y "se traducirán este ejercicio en la ejecución de un 60 por ciento menos de nuevos parques", asegura la asociación empresarial.

AEE afirmó que la creación del nuevo registro de renovables tuvo como consecuencia en el segundo semestre de 2009 la suspensión de un buen número de pedidos y la pérdida de 5.000 empleos directos y otros tantos indirectos.

Aseguró que las estadísticas reflejarán este año "los efectos del innecesario obstáculo administrativo creado por el Ministerio de Industria". De los 1.003 nuevos MW previstos hasta finales de este año, advierte, una buena parte de ellos agotará el plazo de tres años de ejecución por "diversos inconvenientes que hacen dudosa su entrada en funcionamiento este año".

En cuanto a la clasificación de promotores de parques eólicos, destaca la entrada de nuevos agentes y el mantenimiento de la primera posición de Iberdrola Renovables (4.882 MW), por delante de Acciona (3.996 MW), Neo Energía (1.581 MW) y la sociedad conjunta entre Gas Natural-Unión Fenosa y Enel, Eufer (861 MW).

Pese a ello, Acciona fue la compañía con más megavatios nuevos promovidos en 2009, con 359 MW, por delante de los 341 MW de Iberdrola Renovables, los 291 MW de Neo, los 247 MW de Eufer y los 246 MW de Endesa.

En un comunicado, Acciona explica que durante el ejercicio elevó en 1.308 MW sus nuevos megavatios, gracias a los activos eólicos adquiridos a Endesa tras la desinversión en esa compañía, que suponen cerca del 49 por ciento de incremento sobre las  cifras acumuladas al cierre del ejercicio anterior.

Por otro lado, Gamesa lidera con holgura la clasificación de fabricantes, con 9.065 MW acumulados hasta 2009 y una cuota de mercado del 47,3 por ciento, por delante de los 3.028 MW de Vestas y de los 1.455 MW de Acciona, que les confieren cuotas del 15,8 por ciento y del 7,6 por ciento, respectivamente.

Fuente: Europa Press

Lunes 01 | 02 | 2010

La CNE dice que la mayoría de instalaciones fotovoltaicas no estaban vertiendo energía antes del 30 de septiembre

De las 542 instalaciones inspeccionadas, se ha constatado que en 430 el vertido de energía a la red se realizó con posterioridad al 30 de septiembre de 2008, fecha límite para poder aplicar el régimen económico establecido en el RD 661/2007. La Comisión Nacional de Energía cumpliendo con su función de inspección en el sector energético que le encomienda la Ley 14/1998 del Sector de Hidrocarburos, ha publicado los datos de inspección del plantas solares fotovoltaicas durante el 2.009, ascendiendo el número de actas de inspección a 2019, frente a las 246 efectuadas en el 2008.

En total el número de inspecciones que ha realizado la CNE durante el 2009, a todas las instalaciones energeticas (eólicas, cogeneración, fotovoltaica, gas, petroleo, carbón, etc.) ascendió a un total de 3.154 inspecciones, tanto económicas como técnicas.

Podemos afirmar que casi dos tercios de las inspecciones de la CNE han recaido sobre las plantas fotovoltaicas.

Según datos publicados por la CNE, el sector que más aumentó su supervisión por parte de la CNE respecto al año anterior fue el del Régimen Especial, sobre el que se llevaron a cabo un total de 2.089 inspecciones. Al igual que en el resto de sectores, el principal objetivo de estas inspecciones fue verificar la información que se recibe del Sector Energético en general a través de comprobaciones presenciales a empresas, instalaciones y clientes o consumidores del sector eléctrico, gas y petróleo. Por ello, suponen una fuente de información muy valiosa para las Direcciones Técnicas de la CNE, el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, y para los Operadores del Sistema Eléctrico y de Gas. Con carácter general, en caso de detectar incumplimientos, la CNE incoa el correspondiente expediente sancionador o se pone en conocimiento de las CC.AA., si la materia incumplida es de su competencia.

Dentro del apartado dedicado al régimen especial, cade destacar que de las 2019 inspecciones realizadas con caracter general, se encuentran 542 inspecciones a instalaciones fotovoltaicas que se enmarcan en el plan de inspección iniciado en octubre de 2008 a raíz del cambio de cuantía en las primas, y que han sido aprobados esta semana por el Consejo de Administración de la CNE. Estas inspecciones tienen como objetivo determinar la veracidad y suficiencia de la documentación presentada al órgano competente por parte de determinadas instalaciones inscritas con anterioridad al 30 de septiembre de 2008.

De las 542 instalaciones inspeccionadas, se ha constatado que en 430 el vertido de energía a la red se realizó con posterioridad al 30 de septiembre de 2008, fecha límite para poder aplicar el régimen económico establecido en el RD 661/2007.
A este respecto, la mayor parte de las empresas inspeccionadas han alegado que el retraso fue debido a que las compañías distribuidoras, a cuyas redes están conectadas las instalaciones, no pudieron atender en plazo las numerosas solicitudes de conexión que recibieron en el entorno del 30 de septiembre de 2008.

La CNE remitirá a la Dirección General de Política Energética y Minas los expedientes completos de Inspección, que incluyen las actas levantadas, alegaciones planteadas por las empresas fotovoltaicas y compañías distribuidoras y los diferentes informes realizados por la CNE. Se da cumplimiento de esta forma a la Orden ITC/185/2008, de 25 de junio, que  dice: “La CNE remitirá en el plazo de tres meses a partir de la fecha en que se realice la inspección, el acta de inspección en la que se hagan constar los hechos observados en la misma. En el caso de que se detectaran irregularidades en la documentación presentada, esta Dirección General resolverá la procedencia de las mismas y en su caso, recalculará la retribución que le sea de aplicación de acuerdo con la legislación vigente, dando traslado de la misma a la Comisión Nacional de Energía a los efectos de las liquidaciones correspondientes. Igualmente en ese caso comunicará dicho hecho al órgano competente que autorizó la instalación para que adopte las medidas oportunas, en el ámbito de su competencia”.

La Asociación de la Industria Fotovoltaica (ASIF),  en relación a las inspecciones realizadas durante 2009 por la Comisión Nacional de Energía (CNE) a las instalaciones fotovoltaicas, señala que el vertido de electricidad a la red antes del 30 de septiembre de 2008 no era un requisito exigido por el Real Decreto 661/2007 para acogerse a su régimen retributivo. Sí lo eran, por el contrario, que las instalaciones estuvieran terminadas e inscritas en el Registro Administrativo de Productores de Electricidad en Régimen Especial.

Por lo tanto, que la CNE haya constatado que 430 instalaciones no estaban inyectando energía antes de la fecha indicada no implica que deban excluirse del régimen retributivo establecido por el RD 661/07.

No obstante, ASIF quiere subrayar su más firme rechazo a las infracciones que puedan reflejar los expedientes de inspección levantados a esas instalaciones. ASIF, en ningún caso, las defiende o justifica; únicamente quiere circunscribir la situación a las reglas establecidas con seriedad y rigor.

Como viene reiterando desde hace más de un año, ASIF cree que, para librar al Sector Fotovoltaico español de cualquier sombra de sospecha, deben identificarse todas las eventuales actuaciones concretas cometidas al margen de la legalidad y aplicar a sus autores el tratamiento que la Ley establezca con la máxima severidad.

Fuente: Suelosolar

Jueves 28 | 01 | 2010

Industria convoca a ASIF para hablar de autoconsumo fotovoltaico

El Ministerio de Industria ha pedido a la Asociación de la Industria Fotovoltaica (ASIF) información detallada sobre el informe estratégico para el sector fotovoltaico en España titulado “Acercándonos a la paridad de red”, que la consultora KPMG realizó para ASIF. Según el portal web "Energías Renovables", el Director General de Planificación Energética y Minas del Ministerio de Industria, Antonio Hernández, convocó el pasado 22 de enero en sede ministerial al presidente de ASIF, Javier Anta, para requerir algunos detalles sobre el informe. El contenido general de “Acercándonos a la paridad de Red” ya se abordó en un primer encuentro que se produjo en diciembre de 2009.

Antonio Hernández realizó una serie de preguntas sobre las consecuencias que tendría la implementación de las conclusiones del informe y pidió un resumen ejecutivo de todo el estudio. El director general y ASIF convinieron que cualquier actuación no podría hacerse a corto plazo, sino que sería necesario mantener las fechas que plantea el informe, enero de 2012.

“Acercándonos a la paridad de red” fue presentado el 4 de noviembre de 2009. El estudio muestra el camino por el que, en opinión de ASIF, debería transitar el sector fotovoltaico e indica que la clave es que los consumidores puedan producir y consumir su propia electricidad. Los números planteados estiman que en el año 2020 el mercado fotovoltaico puede crecer un 35% sin que aumente la tarifa eléctrica, se reduciría un 5% la dependencia energética, se crearían más de 50.000 empleos directos y se ahorrarían 2.500 millones de euros en emisiones de CO2.

El estudio establece que será a mitad de la década cuando al consumidor le resulte más rentable instalar unos paneles fotovoltaicos y consumir la electricidad que estos generen, que comprar la misma electricidad a la compañía comercializadora. Esto sucederá por la subida del precio de la electricidad, la tendencia es de un 4,5% anual, y la reducción de la tarifa fotovoltaica que con la regulación vigente decrece entre un 10 y un 16% cada año.

En ese contexto se propone incentivar el autoconsumo hasta que se obtenga la paridad de red. El autoconsumo produciría una reducción de los recursos asignados en la tarifa eléctrica a la fotovoltaica. Esos recursos, propone ASIF, se destinarían a incrementar el mercado solar de acuerdo con el actual sistema de cupos. Es decir, a menor coste en la tarifa, mayor potencia fotovoltaica.

De esta manera, con el mismo coste para el sistema eléctrico, “el autoconsumo incrementaría un 35% el volumen del mercado fotovoltaico español hasta 2020, que pasaría de 11,5 GW a 17 GW aproximadamente”, según la prospectiva realizada por KPMG.

El mayor crecimiento fotovoltaico hasta 2020 produciría, según el informe, beneficios diversos. “La contribución al PIB español estaría situada entre los 3.800 y 5.800 millones de euros (del 0,18% al 0,28% del PIB). En total, habría entre 36.000 y 54.000 empleos directos. La dependencia energética se reduciría entre un 4% y un 5%, y el pico de demanda eléctrica entre un 3% y un 6%. Se ahorrarían entre 2.200 y 2.500 millones de euros en pagos por emisiones de CO2 y se facilitaría la consecución de los objetivos ambientales y de penetración de las energías renovables de 2020”.
 
Los consumidores, por su parte, ahorrarían directamente del recibo de la luz. En el caso del autoconsumo residencial entre el 60% y el 80% anual, mientras que en el mercado comercial/industrial entre el 30% y el 50%.

La idea de la Asociación de la Industria Fotovoltaica es que el autoconsumo se produzca a partir de 2012, que se aumenten de dos a tres los tipos de instalaciones fotovoltaicas en la edificación, y se recomienda que las tarifas se reduzcan entre un 29,6% para las instalaciones mayores de 100 kW y el 16,9% en suelo.

Fuentes: ASIF, Energías Renovables

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